RELIGIÓN CATÓLICA

Honra vestimenta del obispo Luis Carlos Lerma Martínez a Nuevo Laredo

Los colores de la casulla que utilizó monseñor Luis Carlos Lerma Martínez son los mismos de los vitrales de la Catedral del Espíritu Santo

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La toma de posesión de monseñor Luis Carlos Lerma Martínez como cuarto obispo de la Diócesis de Nuevo Laredo, estuvo marcada no sólo por el significado religioso del acto, sino también por un profundo simbolismo visual plasmado en la vestimenta litúrgica que portó durante la ceremonia.

La casulla que utilizó fue diseñada como un homenaje directo a los vitrales de la Catedral del Espíritu Santo, templo emblemático de la ciudad. Lejos de ser un ornamento casual, la pieza integra la fe e identidad local, convirtiéndose en un mensaje visual que enlaza el ministerio episcopal con la historia y espiritualidad de la diócesis.

Esta elegante vestidura fue confeccionada en Ornamentos San Carlos en Monterrey, Nuevo León, tienda que se dedica a la elaboración de artículos religiosos, pedida por la Diócesis de Nuevo Laredo, ante la propuesta de un sacerdote, que fue aceptada por monseñor, comentó Jesús Tijerina, vicario de la Diócesis de Nuevo Laredo y párroco de la iglesia Sagrados Corazones.

Con información de fray Armando, explica a través de su red social que la casulla presenta una base en tonos crema o blanco, sobre la cual destaca un panel central en la espalda, que imita un vitral estilizado.

Con un lenguaje geométrico y abstracto, el panel está compuesto por fragmentos irregulares en rojo intenso, azul claro y profundo, amarillo brillante y marrón, delineados con bordes negros que evocan las plomadas de los vitrales.

El conjunto genera un efecto de mosaico luminoso, como si la luz atravesara vidrios de colores. En la parte superior del panel se observa una cruz blanca sobre un fondo triangular en amarillo, rojo y azul, una clara referencia a la Trinidad.

En el centro, formas angulares y onduladas en azul y rojo sugieren dinamismo y movimiento, aludiendo al flujo del Espíritu Santo. En la parte inferior destaca una paloma blanca, símbolo universal del Espíritu Santo y patrono de la catedral, representada en un gesto descendente que remite al pasaje pentecostal.

Los detalles refuerzan el mensaje simbólico: el collarín rojo con triángulos amarillos y azules retoma el tema trinitario, mientras que el solideo violeta —color litúrgico propio de los obispos— armoniza con el conjunto.

El tejido, de seda o material ligero, incorpora bordados y apliques que aportan textura y profundidad, consolidando la pieza como una obra tanto funcional como artística.

Este diseño encuentra su inspiración directa en los vitrales de la Catedral del Espíritu Santo, los cuales representan a la Trinidad mediante una “vorágine de estrellas” y colores vibrantes que se extienden desde el domo hasta las paredes, creando un efecto de luz celestial.

La casulla retoma estos elementos y los adapta al lenguaje litúrgico, convirtiéndose en un guiño visual a la diócesis y a su identidad artística y espiritual. Así, la vestimenta con la que monseñor Luis Carlos Lerma Martínez inició su episcopado, no sólo cumplió una función ceremonial, sino que se transformó en un símbolo de pertenencia, integrando el arte sacro local y la fe de Nuevo Laredo en el comienzo de su ministerio.