Lo que comenzó como una mañana cualquiera en Ciudad Victoria terminó convirtiéndose en una escena que parecía salida de una novela de realismo mágico. Frente a una conocida funeraria, un camión de mudanzas aguardaba mientras actuarios judiciales, escoltados por la Guardia Estatal, iniciaban un embargo que dejó a vecinos y transeúntes en completo asombro.
No era un cortejo fúnebre ni un servicio habitual. Era la ejecución de un laudo laboral que culminó con el aseguramiento de alrededor de 60 ataúdes como parte de una deuda que llevaba años sin saldarse.
Los ataúdes salían uno a uno ante la mirada de todos
La escena resultaba tan inusual que muchos pensaron que se trataba de una filmación o una estrategia publicitaria. Sin embargo, se trataba de un procedimiento judicial formal. Uno a uno, los féretros fueron retirados del inmueble y cargados en el camión, mientras el actuario levantaba el inventario correspondiente. La presencia de elementos de seguridad fue necesaria para garantizar que la diligencia se realizara sin contratiempos.
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El ambiente era de incredulidad. Las imágenes no tardaron en circular en redes sociales, donde el humor negro se mezcló con el asombro colectivo.
Seis años de lucha que terminaron en un embargo inesperado
Detrás de esta escena está la historia de Marisol Uriegas, ex trabajadora de la empresa durante 16 años. Tras una batalla legal que se extendió por seis años, obtuvo un laudo a su favor. Pese a múltiples requerimientos, incluido uno reciente el pasado 3 de febrero, la empresa no cumplió con la resolución judicial. Ante la negativa de pagar en efectivo, la autoridad procedió a señalar bienes suficientes para cubrir el adeudo.
La persistencia de la demandante fue clave para que el proceso avanzara hasta esta fase de embargo.
Un millón de pesos en cajas mortuorias
Durante el operativo se aseguraron aproximadamente 60 ataúdes de distintos modelos y acabados, con un valor estimado cercano al millón de pesos. Cada unidad retirada representa una fracción de la indemnización que la exempleada ha reclamado durante años. La imagen de los féretros desfilando por la banqueta se volvió viral casi de inmediato, generando reacciones que iban del desconcierto a la ironía.
Para muchos, la escena simbolizó que la justicia puede tomar formas inesperadas, pero firmes.
¿Qué sigue en el proceso?
Los ataúdes no pasan directamente a manos de la demandante. Ahora entran en una fase de adjudicación y posteriormente deberán ser rematados en subasta pública para convertirlos en dinero líquido. Solo así la compensación podrá hacerse efectiva conforme a la ley. Mientras tanto, las cajas permanecen bajo resguardo legal en espera del siguiente paso procesal.
El caso podría no terminar aquí, existen otros dos laudos laborales pendientes, por lo que, de persistir el incumplimiento, podrían repetirse acciones similares. En Ciudad Victoria, este episodio dejó una lección clara, los procesos judiciales pueden ser largos, pero cuando llegan a su desenlace, lo hacen con contundencia.
